Cuando la innovación procede de la experiencia real, no de la ampliación de la gama
En el mundo de la cosmética funcional, a menudo se confunde innovación con multiplicación de productos.
Una fórmula más. Una variante más. Un requisito interpretado por separado.
El proyecto desarrollado con una de las empresas líderes mundiales en ropa para deportes acuáticos nos llevó en dirección contraria desde el principio.
Las instrucciones eran claras:
desarrollar productos de limpieza diseñados para personas que viven la piscina todos los días. No como consumidor ocasional, sino como deportista.
Un limpiador corporal. Un limpiador para trajes.
Dos productos. Dos funciones. Dos categorías aparentemente distintas.
Pero fue aquí donde el proyecto empezó a ponerse interesante.
El verdadero punto de partida: la experiencia de los atletas
Antes de hablar de fórmulas, envases o posicionamiento, hicimos algo sencillo pero que a menudo se pasa por alto:
escuchar la experiencia real de los deportistas.
Quienes practican habitualmente deportes de billar experimentan una serie de problemas muy reales:
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cloro en la piel
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residuos en los tejidos
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necesidad de lavado inmediato
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tiempo reducido
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entornos compartidos
En este contexto, el uso de varios productos no es una solución. Es una fricción.
La innovación, por tanto, no podía ser “añadida”. Tenía que ser simplifique.
Repensar el producto, no ampliar la categoría
En este punto, la cuestión cambió radicalmente.
Ya no: “¿qué producto podemos desarrollar?” Pero..: “¿cómo podemos resolver varias necesidades de una sola vez?”
De ahí el concepto DUAL.
Un producto diseñado para ser utilizado en la ducha, capaz de satisfacer tanto el cuerpo como el traje en una única experiencia de usuario. No un compromiso. No una mediación.
Un producto diseñado desde el principio para ser doble en su función, pero único en su identidad.
La fórmula como acto de diseño, no como derivación
Uno de los aspectos más delicados del proyecto fue el desarrollo de la fórmula.
Un producto DUAL no puede ser una suma de dos fórmulas existentes. Debe nacer como un sistema.
Por lo tanto, las fórmulas eran investigación interna, con un trabajo en profundidad sobre:
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eficacia de la limpieza
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respetar la piel estresada por el cloro
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compatibilidad con tejidos técnicos
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rapidez de aclarado
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seguridad en el uso diario
Cada parámetro se evaluó no en abstracto, sino según la experiencia real en la ducha, en un contexto deportivo.
La fórmula, en este caso, no era un elemento técnico descendente. Era un decisión sobre el diseño de la experiencia.
Un producto derivado del posicionamiento
El resultado final no fue sólo un nuevo producto. Era un producto inevitable.
Las marcas fuertes no crean productos para ocupar espacio. Crean productos que parecen la única respuesta sensata a su posicionamiento.
En este caso:
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una marca relacionada con los deportes náuticos
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un público activo, exigente y práctico
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un contexto preciso de utilización
El producto DUAL no es una ampliación de gama. Es un consecuencia directa de la identidad de marca. Y eso es precisamente lo que lo hace creíble.
La innovación como reducción de la fricción
Este proyecto confirmó una profunda convicción: la innovación más eficaz no añade complejidad. La elimina.
Reduce los gestos. Reduce el tiempo. Reduce las decisiones.
Cuando un producto consigue encajar de forma natural en la rutina del usuario, sin necesidad de adaptaciones ni explicaciones, ya ha superado la mitad del reto.
Qué enseña el proyecto DUAL
Este proyecto demuestra que la innovación es real:
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surge de la observación
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se basa en la experiencia
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se manifiesta en la sencillez
No es necesario inventar nuevas categorías. Necesitamos replantearse los existentes a partir de su uso real.
Cuando el producto resuelve un problema concreto de forma elegante, el mercado lo reconoce inmediatamente.
Conclusión
El proyecto DUAL no es interesante porque sea “nuevo”. Es interesante porque es derecha.
Correcto para el usuario. Correcto para la marca que lo firma. Correcto para el contexto en el que nace.
Y es en esta profunda coherencia donde la innovación deja de ser una promesa para convertirse en una función real.
Nota editorial - Insight Journal
Este artículo no trata de la detergencia. Trata del método.
Porque los productos que realmente funcionan no nacen de lo que el mercado pide a gritos, sino de lo que la experiencia cotidiana sugiere en voz baja.