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Trabajar con un fundador: Tony

Cuando la venta no es un objetivo, sino la consecuencia de un sistema construido en sentido ascendente

En el mundo de la perfumería contemporánea, el éxito se mide a menudo por las cifras.
Ventas, rapidez, volumen, resultados.

Es un relato comprensible, pero engañoso.

Porque los números por sí solos no explican nada. Sólo son la última manifestación visible de una serie de decisiones tomadas mucho antes.

El proyecto desarrollado junto a Tony es interesante precisamente por eso:
no nació con el objetivo de “vender mucho”, sino con el de frenando el mercado.

Y cuando un proyecto se construye para resistir, el mercado responde.

El verdadero inicio del proyecto: el precio como restricción estratégica

La primera decisión no tuvo que ver con la fragancia. Ni el diseño. Ni la producción.

El punto de partida fue el precio de venta al público.

En un lanzamiento directo en línea y, en particular, a través de los canales de comercio social, el precio no es una variable final.
Se trata de un elección estructural.

El precio define:

  • el nivel de expectativas del cliente

  • la percepción del valor

  • libertad (o límites) de diseño

  • sostenibilidad del modelo en el tiempo

Empezar por el precio impuso una disciplina precisa al proyecto. Hizo que algunas carreteras fueran intransitables desde el principio.
Y, precisamente por ello, aclaró las decisiones posteriores.

Diseñar no para “quedar bien”, sino para reducir riesgos

La fase de diseño duró casi seis meses de trabajo.

Un tiempo que, observado desde fuera, podría parecer excesivo. En realidad, era tiempo invertido en reducir el riesgo, no añadir complejidad.

Todas las opciones de diseño -materiales, proporciones, peso, acabados, formatos- se evaluaron con la misma pregunta:

¿Facilita o dificulta esta decisión la elección del cliente?

El diseño no se ha utilizado como herramienta expresiva. Se ha utilizado como herramienta de toma de decisiones.

En un contexto digital, en el que el producto se juzga incluso antes de tocarlo, el diseño se convierte en el primer nivel de confianza. Y la confianza, incluso antes de la deseabilidad, es lo que permite la compra.

Formatos, pesos y logística como parte de la experiencia

Una de las partes menos visibles pero más cruciales del proyecto fue la definición de los formatos.

La elección de desarrollarse:

  • un formato 10 ml

  • y un formato 50 ml

no obedecía a una lógica de cartera de productos, sino a consideraciones sistémicas.

Peso total, volumen, envío, manipulación, experiencia posterior a la compra:
cada variable se analizó como parte integrante de la experiencia de marca.

Porque la experiencia no termina en el momento de pagar. Empieza ahí.

Un proyecto que ignore estos aspectos bien puede vender. Pero difícilmente podrá escalar sin fricciones.

La producción como fase de responsabilidad, no de compromiso

Cuando el proyecto entró en producción, ya se habían tomado muchas decisiones. Y esto cambió por completo el papel de la fase de producción.

La producción no fue un momento de compromiso. Fue un momento de responsabilidad.

Responsabilidad ante:

  • la marginalidad de la marca

  • la repetibilidad del modelo

  • sostenibilidad en el tiempo

El objetivo no era “hacer todo lo posible”, sino construir un sistema de producción que no presionara a la marca con cada nuevo pedido.

Lanzamiento y respuesta del mercado

El lanzamiento tuvo lugar directamente en línea, a través de los canales de comercio social. Sin pasos intermedios. Sin distribución tradicional.

La respuesta del mercado fue inmediata.

No como sorpresa. Sino como confirmación.

Confirmación de que, cuando:

  • el precio es creíble

  • el diseño es coherente

  • la experiencia es fluida

  • el sistema se diseñó en sentido ascendente

el cliente no se deja convencer. Él decide.

Lo que enseña el proyecto Tony

Este proyecto demuestra una verdad a menudo incómoda: la venta no es un objetivo a perseguir.

Se trata de un indicador.

Indica que el sistema funcionó. Que las decisiones tomadas en la fase previa fueron correctas. Que el proyecto era legible, creíble y accesible en el momento adecuado.

Cuando la venta se trata como un objetivo, se buscan atajos.
Cuando se trata como una consecuencia, se construyen sistemas.

Y sólo en los sistemas pueden perdurar las marcas.

Conclusión

El proyecto Tony no es interesante por el resultado final. Es interesante por el recorrido.

Porque demuestra que, en la perfumería contemporánea, el verdadero valor no reside en el producto individual, sino en el conjunto. calidad de las decisiones precedentes.

Y es ahí donde una marca deja de perseguir al mercado y empieza a ser elegida.

Nota editorial - Insight Journal

Este artículo no relata un éxito. Habla de un método.

Porque es el método, no el resultado, lo que hace que un proyecto sea replicable