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Proyecto Banking Experience

Espacios de acogida y asesoramiento de un grupo bancario — BOLD Factory

Grupo bancario · Italia · Perfumería de ambiente · Customer Experience & Loyalty

Cuando una fragancia se convierte en una herramienta de relación

Un banco es un lugar donde se toman decisiones importantes.

Se habla de inversiones, proyectos empresariales, patrimonio, futuro. Se construyen relaciones que, a menudo, duran años.

En este contexto, la experiencia del cliente no depende solo de la calidad del asesoramiento, sino también del entorno en el que la relación toma forma.

De esta reflexión nace un proyecto desarrollado para uno de los principales grupos bancarios italianos.

El objetivo no era simplemente perfumar los espacios.

Era utilizar la identidad olfativa para acompañar la experiencia comercial y convertirla en un elemento reconocible de la relación entre el banco y el cliente.

El contexto: un gran grupo bancario italiano

El proyecto nace de la necesidad de poner en valor los espacios destinados a la acogida y a las reuniones con los clientes.

Espacios en los que la experiencia debe transmitir profesionalidad, fiabilidad, atención y calidad del servicio.

El grupo quería introducir una dimensión sensorial capaz de contribuir a la percepción de los espacios, sin resultar invasiva ni interferir con la actividad diaria.

Pero el objetivo era más amplio.

La fragancia debía acompañar al cliente también fuera de las sedes bancarias, a través de una línea de productos destinada a acciones de gifting, incentive y loyalty.

Dos necesidades aparentemente distintas.

Un único proyecto de identidad olfativa.

El reto: crear un entorno favorable a la relación

En el sector bancario, el espacio físico cumple una función particular.

No es un punto de venta tradicional, sino un espacio de asesoramiento, diálogo y construcción de la confianza.

El reto consistía, por tanto, en diseñar una experiencia olfativa coherente con este contexto.

Una fragancia capaz de contribuir a un ambiente acogedor, equilibrado y agradable, sin convertirse en protagonista del encuentro.

Porque en un espacio dedicado a la relación comercial, la fragancia no debe llamar la atención sobre sí misma. Debe contribuir a la calidad de la experiencia.

Esto orientó el proyecto hacia un enfoque distinto del de la perfumería de ambiente tradicional.

No se trataba simplemente de elegir un aroma agradable.

Se trataba de desarrollar un lenguaje olfativo coherente con la identidad del grupo y con su forma de relacionarse con los clientes.

Del espacio físico a la relación con el cliente

La segunda dimensión del proyecto consistía en trasladar la misma experiencia olfativa fuera de las sedes bancarias.

A través de productos de perfumería de ambiente destinados a los clientes más fieles, la fragancia adquiría una nueva función.

Ya no era solo un elemento del espacio.

Sino un objeto capaz de representar la atención del banco hacia la relación.

El producto pasaba así a formar parte de una estrategia de customer loyalty y corporate gifting, en la que el valor del regalo no reside solo en el objeto, sino en la experiencia y en el significado que representa.

La misma identidad olfativa podía vivir, por tanto, en dos contextos:

Dentro de las sedes bancarias, como parte de la experiencia de acogida y asesoramiento.

En el día a día del cliente, a través de un producto para usar en sus propios espacios.

La conexión entre estos dos momentos era uno de los aspectos más interesantes del proyecto.

La fragancia como elemento de continuidad

En la mayoría de las iniciativas de regalo corporativo, el regalo es un objeto independiente.

Se selecciona, se personaliza y se entrega.

En este proyecto, en cambio, el producto nacía de una experiencia que el cliente ya había vivido.

La fragancia presente en los espacios del banco podía reencontrarse en un contexto personal, creando un vínculo sensorial entre dos momentos distintos de la relación.

No simplemente un regalo con el logotipo del banco, sino una extensión de la experiencia de marca.

Esta es la diferencia entre un producto promocional y un proyecto de identidad olfativa.

En el primer caso, el producto comunica la marca.

En el segundo, puede contribuir a que su experiencia sea reconocible.

El proyecto: una identidad, distintos modos de uso

El reto industrial consistía en trasladar una única dirección olfativa a aplicaciones distintas.

Los espacios destinados a las reuniones comerciales y los productos de perfumería de ambiente destinados al regalo tienen, de hecho, necesidades distintas.

Cambian los sistemas de difusión, las condiciones de uso, la intensidad percibida y la duración de la experiencia.

La coherencia olfativa debe ir acompañada, por tanto, de un diseño técnico adecuado.

El objetivo no era replicar mecánicamente el mismo producto.

Era construir un sistema en el que cada aplicación pudiera cumplir su función manteniendo una identidad reconocible común.

Este enfoque exige tener en cuenta a la vez el desarrollo de la fragancia, las características del producto, packaging, el modo de uso y la viabilidad industrial.

Marketing olfativo y loyalty: dos funciones, una única estrategia

El aspecto distintivo del proyecto reside en la integración de dos ámbitos que normalmente se gestionan por separado.

Por un lado, el marketing olfativo aplicado a los espacios físicos.

Por otro, los programas de fidelización y valorización de los clientes.

En el primer caso, la fragancia contribuye a definir la experiencia del espacio.

En el segundo, se convierte en un elemento tangible de la relación.

La integración de ambas funciones permite superar la lógica del producto aislado y construir un sistema de uso coherente.

Un sistema en el que:

  • la identidad olfativa acompaña la experiencia en las sedes bancarias;
  • los productos de perfumería de ambiente extienden su presencia al día a día;
  • el regalo adquiere un significado ligado a la relación y no solo al valor material del obsequio;
  • las distintas aplicaciones comparten un lenguaje reconocible.

La fragancia se convierte así en un punto de contacto entre customer experience, brand identity y loyalty.

El verdadero valor del proyecto

El valor de esta iniciativa no reside únicamente en el desarrollo de una línea de perfumería de ambiente.

Reside en la decisión de utilizar un producto sensorial para responder a una necesidad estratégica de un sector completamente distinto.

Un grupo bancario no vende fragancias.

Vende servicios, competencias, asesoramiento y confianza.

Y, sin embargo, mediante un proyecto olfativo coherente, puede enriquecer la experiencia de sus espacios y crear nuevas ocasiones de contacto con sus clientes.

Esto demuestra cómo la perfumería puede asumir funciones distintas de su destino tradicional.

No solo un producto para comercializar.

Sino también una herramienta de comunicación, experiencia y relación.

Conclusión

Estamos acostumbrados a considerar la perfumería de ambiente como una categoría de producto.

Difusores, fragancias, sistemas de aromatización.

Pero cuando el punto de partida no es el producto, sino el objetivo del cliente, la perspectiva cambia.

En este proyecto, la fragancia se concibió para conectar dos momentos fundamentales: la experiencia vivida en los espacios del banco y la relación que continúa fuera de ellos.

Porque una relación comercial no termina cuando el cliente sale de una sede.

Y una identidad olfativa, cuando se diseña de forma coherente, puede convertirse en uno de los elementos que acompañan esa relación a lo largo del tiempo.

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